“Si mi pueblo pide, estamos dispuestos a volver (...). Vamos a volver tarde o temprano (...), mejor lo antes posible para pacificar Bolivia”. Éstas fueron las palabras del expresidente Evo Morales, durante una conferencia de prensa que dio ayer en México, país que le dio el asilo político y donde se encuentra desde el martes pasado.
Además, Morales, en otra entrevista en exclusiva con la cadena Telesur, de tendencia chavista, admitió que mantiene contacto con legisladores del MAS en Bolivia, a quienes alienta a seguir movilizándose y quienes lo mantienen informado de lo que ocurre en Bolivia.
En su primera conferencia de prensa desde el exilio, Morales reiteró que con su dimisión buscó detener la violencia que ha sacudido a Bolivia, y pidió un diálogo nacional en el que podrían participar “países amigos”, aunque no identificó esos países. El dirigente hizo un llamado a la policía y a las Fuerzas Armadas, que lo presionaron para que presentara su renuncia, a no “usar bala contra el pueblo”, y a Telesur le dijo que el Ejército había sacado aviones y tanques a las calles.
Repitió una vez más que su gran delito es “ser presidente indígena” y aseguró que su renuncia tenía el objetivo de parar la violencia en Bolivia, pero eso no pasó y llamó a Carlos Mesa, candidato presidencial de Comunidad Ciudadana (CC), y a Fernando Camacho, presidente del Comité Cívico pro Santa Cruz, para detener las muertes en el país.
Interrogado sobre si el Gobierno estadounidense podría estar detrás de lo que él y los países que lo respaldan señalan como un “golpe de Estado”, respondió que no tiene información. “Pero sí nos imaginamos que seguramente (Estados Unidos) son los que aportan conceptos y estrategias”, dijo.
Sobre la proclamación de Jeanine Añez como presidenta interina, Morales dijo que es la confirmación del “golpe” en su contra y que fue un acto fuera de la legalidad, pues no se realizó la sesión en la que el Legislativo acepta su renuncia según la Constitución.
Por la tarde, Morales fue recibido en una ceremonia por la alcaldesa de Ciudad de México, la izquierdista Claudia Sheinbaum, quien le entregó una medalla y un pergamino para declararlo “huésped distinguido” de la capital.
Mantiene contacto
Morales también reconoció que desde México mantiene contacto con legisladores de su partido en La Paz. “Hace media hora estaba conversando con nuestros senadores, la bancada del MAS-IPSP, y me dijeron ‘cortemos la llamada, nos está interviniendo la Policía’. La UTOP (Unidad Táctica de Operaciones Policiales) intervino la reunión”, dijo a Telesur.
“Me informan que hay 20 mil, 30 mil alteños movilizados (...), resistencia, movilización, bloqueo nacional, paro indefinido (...). No sé cómo va a terminar esto, pero quiero diálogo para terminar lo más antes posible y retomar nuestras actividades”, añadió.
APOYO EN MÉXICO Y VENEZUELA
El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, pidió “respeto” para Morales y lo consideró “buen gobernante”, acotando que su Gobierno le otorgó asilo “porque estaba en peligro su vida”.
Morales, cuya residencia en México se mantendrá en secreto por seguridad, “debe sentirse como en casa”, dijo y agregó que el boliviano se hospeda en una vivienda “con la protección necesaria”.
El Gobierno de Nicolás Maduro rechazó ayer la “parodia” de proclamación de Áñez, mientras que el jefe parlamentario Juan Guaidó, reconocido presidente por medio centenar de países, avaló la investidura.
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